Agricultura de excelencia

7 de March de 2024

Leonardo da Vinci fue un genio del Renacimiento conocido por sus múltiples talentos en diversas disciplinas, incluyendo el arte, la ciencia, la ingeniería y la anatomía. Su búsqueda de la perfección en todas estas áreas se refleja en su famosa obra «El Hombre de Vitruvio», donde intenta representar la proporción perfecta del cuerpo humano según los principios de Vitruvio, un arquitecto romano del siglo I a C.

Da Vinci era un meticuloso observador de la naturaleza y de los fenómenos que la rodeaban. Esta misma dedicación al detalle y a la observación minuciosa es esencial en el cultivo de plantas. Los agricultores exitosos prestan atención a cada aspecto del crecimiento de las plantas, desde la calidad del suelo hasta la cantidad de luz y agua que reciben y la poda.

Estos cultivos, tiene una copa perfecta, una poda con discos meticulosa, que solo la experiencia y la audacia del agricultor hacen que la simetría de sus copas, cumpliendo la norma del número del oro. El «número de oro», también conocido como la proporción áurea o la divina proporción, es una constante matemática que representa una proporción especial encontrada en la naturaleza, el arte y la arquitectura. Se denota comúnmente por la letra griega phi (φ) y tiene un valor aproximado de 1.618033988749895.

 

 

La perfección de Da Vinci se relaciona con el cultivo perfecto en su enfoque meticuloso, su habilidad para diseñar sistemas eficientes, su aprecio por la belleza y la armonía, y su disposición a experimentar y mejorar continuamente. Estos principios pueden inspirar a los agricultores y jardineros a buscar la excelencia en su propia labor.

«La belleza y la calidad de nuestros campos es insólita.»

 

 

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