Llega el mes de agosto, las ultimas horas de calor, y empiezas a ver tractores con mantas, con el caballete, y hueles ese olor característico de la “Garrofa”
Más o menos con la llegada de la cosecha en los pueblos coincide con las tormentas de verano. Cuantas tardes en familia cogiendo esas garroferas centenarias que había en las “boras” de los campos, o en esos campos mas pequeños que solo se podía plantar la Garrofera. Ese cultivo que durante muchos años se fue perdiendo.

“El chocolate de los pobres” lo llamaban, tantos usos que se le puede dar a ese producto. Nosotros lo presentamos en el formato original por ahora, para aquellas personas que quieran elaborar su propia harina, o simplemente darle un bocado.

Producto tan ecológico de siempre porque ha sido un árbol fuerte y robusto que solo lo peor que puede pasar es que un día de aire o tormenta te eche la cosecha al suelo…
Queremos que podáis y vivir la experiencia de venir y sentaros debajo de la sombra de la garrofera, a almorzar, descansar, beber agua como tantos agricultores han echo al resguardo de su sombra